EN LA PROPUESTA DE LA SIERRA COMO OCTAVA REGIÓN GEOECONÓMICA DE GUERRERO, ¿DÓNDE ESTÁ EL SUSTANTIVO DEL CAMBIO?
Por Julio Cesar Cortez Jaimes.
La propuesta de crear la
octava región geoeconómica en Guerrero, es un tema que ha inquietado tanto a
grupos de poder tanto económico como político, razón por la que en estos días
se ha politizado tanto este tema, que se ha convertido en el centro de un
conjunto de intereses, que sólo buscan beneficiarse quienes urgentemente la
promueven, cuando en realidad de lo que se trata es de atender de forma
sistemática y estructuralmente la problemática socioenómica de la sierra, para
identificar y atender de forma permanente las necesidades de la población.
Poco o nada se puede hacer
cuando se oculta la verdad. Desde luego que no se descarta que haya intereses
oscuros y uno que otro personaje se vista como el “paladín de la esperanza” y
busque sobresalir con un discurso mareante y apantallador, creyendo que los
sierreños somos tontos como si se tratara de un asunto que cualquier político
puede resolver y solucionar detrás de un escritorio. Por supuesto que no es
así. Las buenas ( o malas) intenciones de los políticos, sólo quedan en el
discurso, la realidad que viven los pueblos de la sierra es otra, muy distinta
y diferente. No es lo mismo agarrar el toro por los cuernos, que verlos desde
la barrera.
Para ser más preciso, desde la
reforma agraria y el reparto de tierras en la época Cardenista, la región de la
sierra había apuntalado su desarrollo con la creación de los ejidos y el
impulso a actividades productivas como la ganadería, la siembra de maíz,
frijol, etcétera. El cultivo del café fue sin lugar a dudas el detonante del
desarrollo económico tan soñado y anhelado por los sierreños.
Sin embargo, las políticas
equivocadas de los gobiernos priistas en turno, alentaron prácticas
latifundistas y de acaparamiento de la producción del café y de granos en
general y provocaron la descapitalización del campo Guerrerense. Muchos
campesinos al no tener alternativas de subsistencia, se dedicaron al tráfico de
madera y enervantes, lo que la condenó a esta región a un rezago económico
mayor, generando además la violencia, la disputa de territorios, la
intervención de grupos delincuenciales, acentuando las rencillas y las
venganzas en una población cada vez más vulnerable.
Por otra parte, el período de
la guerra sucia dejó cientos de campesinos desaparecidos que ya no volvieron a
sus hogares de origen y que aún sus familiares continúan en la lucha por la
reparación del daño por el estado mexicano como lo es hoy en día la población
de El Quemado, ubicado en la sierra de Atoyac, comunidad fuertemente lastimada
por la represión y que causó muchas víctimas inocentes.
A estos pueblos se les adeuda
históricamente una reparación colectiva de daños, es decir, se debe de atender
de inmediato problemas como el acceso carretero, servicios de salud, educación,
agua potable, luz eléctrica, entre otros.
El modelo neoliberal que
comenzó con Carlos Salinas de Gortari desmanteló por completo el único
organismo gubernamental de apoyo a los campesinos cafetaleros: El Instituto
Mexicano del Café (INMECAFE), que trajo como consecuencia el abandono de las
áreas de cultivo del café y la emigración del campo hacia la ciudad.
En conclusión, no es tan
sencillo el asunto, se trata de una problemática más compleja, que no se
resolvería en definitiva con la creación de la octava región y por ende el
establecimiento de nuevos municipios. Empecemos por atender los problemas que
nos atañe a los sierreños. Que los 3 niveles de gobierno den mensajes y señales
de que realmente les importa resolver el asunto.
¡¡justicia para la sierra,
ya!!
Comentarios